Siento ganas de reír, de arrojar todo lo que esta encima de la mesa y reír; la verdad es que recordé algo, recordé la manera en que empezó la función, la manera en la que conocimos nuestras máscaras disfrazadas de inocencia; pero tu no eras solo eso, tu caracterización era mas profunda, espeluznante, misteriosa, algo así como el arco de un teatro, las dos caras, como las monedas, opuesta, hipócrita y perversa... pero me gusta.
Y como nos acercamos, quizás cuando tu conciencia todavía te dictaba lecciones morales y la ética determinaba que estaba bien y mal en tu vida, sin embargo yo, soy un sinvergüenza, un descarado, y realmente me importa poco o nada destruirte si es que al fin del show me quedo contigo... esbozo sonrisas mientras recuerdo... ¡que descaro!
Lenta y progresivamente nos fuimos acercando y desenmascarando, mostrándome ese lado perverso y demoníaco que ya adivinaba desde la primera vez que te vi, entonces mostraré ante ti mi lado atropellador, lleno de morbo y pasiones inconclusas.
¿Cuantas veces? ¿Cuantas veces estúpidamente me he sentido mal por ti? Quizás extravié mi humanidad, quizás nunca la tuve, y si algún día la poseí, nunca dejé que la miraras, y me siento mal porque quisiera poder darte calor, brindarte afecto, pero tu no me lo permites, y te trato entonces como la encarnación de pecados capitales que eres... ente demoníaco...



