La noche ha caído sobre mi, y ha derrumbado todo cuanto en pie se mantenía, la estancia se ha quebrado, el viento corre libremente por este ruinoso paisaje de cemento, el tiempo adormece mis sentidos y me revuelca en misterios de penumbra nocturna que me arrastra al inframundo... pero mi cuerpo, mi cáscara esta intacta.
Y nuevamente el tiempo sigiloso como furioso, bondadoso como reencarnacion de maldad, temeroso como depredador en su territorio arremete fuertemente y me abofetea en el rostro con tal violencia que lágrimas escapan por mis ojos... mi rostro ha destruido, las piernas me ha roto, me ha despreciado cual penosa soledad... pero mis recuerdos, mis recuerdos están intactos.
¡Oh sangrienta oscuridad! ¿cuanto necesitas para tomar conciencia?... - ¡Maldiciones!... Proferir maldiciones ante el agudo dolor bajo el esternón que intenta doblegarme, pero te dire algo, despreciada realidad... No puedes contra mí, porque de pie me vuelvo a poner y al compas de mis ojos tenebrosos y mis sombrías reacciones, despliego mis alas de nocturna criatura para prepararme a la visita de Noche, donde no podrás detenerme, donde soy mas que humanidad... donde soy inmortal.
Entonces, de cuclillas me puse para volver a levantarme y frunciendo el ceño arremetí contra la realidad; contra ese mundo de arena que se ha desbaratado ante el impacto de un golpe del destino... no puedes detenerme porque tal golpe nunca existió; no podrás detenerme porque siempre he de levantarme... no podras detenerme porque... ¿que esperabas... una respuesta?. No puedes detenerme porque estoy loco y no tienes la cordura para entenderlo.
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