Y nuevamente estoy sentado solo, soy invisible, nadie puede
verme esta vez, nadie logra ver mi condición, sujetándome a falsas
esperanzas... ¡Oh sí!... nadie sabe que mi nombre es Iluso y que describe mi
sentir a la perfección.
Y sí, estoy sentado y no sé nada de ti, sin embargo me siento
esperanzado porque creo que tú deseas venir a mi encuentro... y por eso sigo
esperando.
Y en los reflejos en la pared veo figuras contrastadas y mi
corazón se agita, quiero ir contigo, y casi me levanto de mi asiento... pero no
eras tú... ¿Dime cuantas veces he de exaltarme y emocionarme manteniendo la
esperanza de que es tu ser quien viene a mi rescate, rompiendo las oxidadas
cadenas que me sujetan al muro de la melancolía? tu no estas, pero tu recuerdo
envuelto en ilusión vino a visitarme... ¿Cuánto tiempo he de esperarte? Y al
compás de dulces acordes metálicos voy cayendo... estoy cayendo!... y del mismo
modo cae la lluvia dentro de mi habitación, golpea mi rostro e intenta
atravesar mi frente; pero no logran si quiera humedecerme pues son gotas falsas
como falsas son mis ilusiones.
Solo los recuerdos logran conmoverme, solo tus recuerdos logran
tocarme; y te juro que he intentado hacer tu voluntad, he intentado creer por
tu boca que quererte está mal, pero no puedo. Y hoy cuando lejos estas,
construí el arca del olvido... pero el arca no cabe en este mundo. Sé que hoy
perdí el control, como que mi nombre es Iluso y describe perfectamente mi sentir.
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